Por Jorge A. Coll
Aunque parezca mentira, aquellos que se pintan la cara para aparecer como los más duros opositores, los más combativos, en realidad son los más obsecuentes apoyos de los grupos del poder económico y son serviles a los sectores de derecha. Son una izquierda de última.
Ocurrió en Chile, donde la supuesta izquierda chilena permitió que alcanzase la presidencia Piñera. Claro, ellos no podían articular en la segunda vuelta con un sector que con sensatez les sacaba sus propios adeptos, tenían que mostrar su poder, como lo hicieron permitiendo que la derecha subiese al gobierno.
Ahora, aunque ellos protesten, hagan manifestaciones o huelgas, el manejo lo tienen los poderosos. Chile en estos años de Piñera retrocederá a los tiempos de Pinochet, ya hay muchos grupos de extrema derecha que están elevando su voz, cuando antes estaban acallados.
Pasa en Argentina, con Pino Solanas y los cientos de partiditos de izquierda que votan con los antiperonistas de siempre y los de ahora, léase los sectores que se sacaron las mascaras peronistas y mostraron ser alcahuetes de los grupos hegemónicos.
Todos sectores a los que no les interesa la justicia social, ni las reivindicaciones populares, sino que lo que buscan es un lugar para ellos. Aunque tengan que ser alfombra de los poderes económicos, no importa, lo importante es que figuren ellos.
Y los que se supone son más de izquierda que nadie son afines a ellos. ¿Qué les pasa?. Sienten que estas políticas latinoamericanas les quitaron discurso, y por ende votos. Claro, si le sacan diez votantes hay algunos jefes que quedarían sin indios.
Ahora ocurre en Brasil, en una actitud insólita, Marina Silva la tercera candidata clasificada en las elecciones de principio de octubre se declara neutral. Quien hasta hace un año formaba parte del PT, y desde hace treinta años lo integraba. No le importa que en Brasil asuma un nuevo Color de Melo o algo aún peor. No le importa que las ventajas para los trabajadores, sean pocas o muchas, se pierdan.
Que Brasil caiga en manos de los conservadores a ella no le preocupa. Eso le permitirá alzar su voz como opositora y con el tiempo llevarse votos de Lula para su partido, es su cálculo mental. La actitud es egoísta, pero se basa en su beneficio personal, los perjuicios no importan, la gente se olvida de quien los vendió.
Con un veinte por ciento en el Congreso podría conseguir intervenir en sus desiciones, pero no le interesan los brasileños, le interesa Silva y sus seguidores.
En nuestro país también hay situaciones que dan para pensar, el Gobernador de Santa Fe, Hermes Binner salió a ponderar al traidor mayor Julio Cobos. Y no digo traidor por lo que hace con la Presidenta, fue traidor de los radicales, por supuesto que también con lo que hace en el gobierno. Pero además es traidor a sus pensamientos.
Se sabe que siendo gobernador de Mendoza vetó el 82% a los jubilados docentes. Esgrimió las mismas causas que Cristina Kirchner, no daba el presupuesto. No tiene cara o es un caradura, da lo mismo, es un repugnante traidor. El que traiciona una vez, lo hace siempre, él es la muestra cabal de lo que digo.
Cobos poniendo cara de nada, dijo que lo hacía por el bien social, ¿o se equivocó? y tenía que decir por los incluidos en los artículos 5, 6 y 7 o las empresas que se beneficiaban con el 12. A los que cobran la mínima el aumento sería de un 15%, se irían a mil cuatrocientos pesos de los mil cien de ahora. Mientras que de tres mil o cinco mil en algunos casos pasarían a treinta mil o cuarenta y cinco mil aplicando los artículos 5 a 7.
Y aplicando el artículo 12 la ANSES debía deshacerse de todos los fondos en acciones que darían base al pago de las jubilaciones futuras. Vendiendo esos activos las beneficiarias serían las empresas privadas que recuperarían sus valores por menos de nada. Que bueno que es el señor Vicepresidente, me conmueve, sigue siendo empleado de Magnetto y los grupos concentrados.
Continuando con ese tema, el “más mejor”, como decían los pibes del barrio, el inigualable Pino, dijo que el quería que con el 82% se votara la financiación. Sus amigos de la derecha solo estaban interesados en dejar mal parada a Cristina teniendo que vetar esa ley monstruosa, ¿el que hizo?, se olvidó de sus dichos y votó con ellos.
Por eso, si quiere que lo defiendan no recurra a la izquierda Argentina, pacte con la derecha, es lo mismo y más rápido. Total a ninguno de los dos sectores le interesa el pueblo.